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POST-TREMOLINA

22-09-2006. Parte I

<center>22-09-2006. Parte I</center>

Principe 2. 16:00
Meyer Aus Berlin. Ernst Lubitsch. Alemania.1919.
Die Austerprinzessin (La princesa de las ostras). Ernst Lubitsch. Alemania. 1919.
!Comienzan mis jornadas Lubitsch! y encima en la inmejorable compañía de Mariano Porno y Amaia. Menudas risotadas que nos echamos viendo estos dos mediometrajes de humor bufo y surrealista. En Meyer Aus Berlin el propio Lubitsch, que quiso ser actor antes que director, interpreta a un tarambana que fingiéndose enfermo consigue que el médico le mande al tirol sin su esposa, teniendo así el campo libre para ejercer sus dotes de seductor a todo terreno. Si ya le hemos visto intentar seducir a la sirvienta y engatusar a seis damas en el tren, en el hotel donde se aloja dará muestras de su tenacidad intentando conquistar a una mujer casada con unas formas y un savoir faire que ni el mismísimo Groucho Marx, poniendo de los nervios al resto de candidatos a seductores.
Escena a recordar: Sally Pinkus vestido de tirolés por las calles de Berlín, camino a las montañas. Un transeúnte se le acerca y le inquiere...¿Usted en que teatro trabaja?.

Y tras las desventuras de Sally, el plato fuerte de la sesión doble, también con Javier Pérez de Azpeitia al piano. Es La princesa de las ostras una película de feroz comicidad, un antecedente directo de esas “Comedias Locas” de los años 30 pobladas de millonarios excéntricos y herederas atolondradas. El comienzo es atronador, con una Ossy Oswalda enajenada reclamando un marido a su altura al vago y multimillonario, de su padre, siempre rodeado de cuatro hujieres negros que le llevan el café a la boca, le sujetan los puros y le tumban en la cama. El delirio de la película va in crescendo durante su escasa hora de duración en la que hay tiempo para ver a casamenteros adelantados a la era del match.com coreografías sinuosas en el banquete de la boda, suplantaciones de identidad y, como señala Ricardo Aldanondo en la revista del festival, Hay un montaje en paralelo de la chica bañándose, el pretendiente esperando dando saltitos por el salón y el padre durmiendo, que ya muestra la habilidad de Lubitsch para hacer reír, no con el argumento o los diálogos, sino con el puro montaje cinematográfico.
Escena a recordar: Un cartel anuncia: Una fiebre de Fox -Trop se apodera de los asistentes al banquete y aparece una delirante orquesta en la que hay instrumentos tan sui generis como una sierra cortando un tronco y un músico cuyo instrumento es su mano y la cara de un señor, al que abofetea siguiendo lo que dicta el pentagrama. Y a ellos se le añade un director de orquesta con unos movimientos dignos del Lobo de Tex Avery, como señaló Mariano.


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3 comentarios

señor botibol -

ay, que envidia, me la apunto por si las pudiera ver cuando las echen en los madriles.

Amaya -

Sin duda de lo mejor del fin de semana.... Meyer Aus Berlin muy divertida, ese Lubitsch vestido de tirolés con un sombrero con una pluma de un metro por lo menos, entrando a toda mujer que se le pusiera delante...
Y lo de la princesa de las ostras... no me esperaba una película así, vaya humor tan surrealista, francamente divertida.

Héctor -

Joer, pero qué buenísima pinta las dos, ¿no?
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