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POST-TREMOLINA

SLACKER

SLACKER Slacker: (informal) Persona perezosa o que evita el trabajo

Cortos se quedaron Los Planetas al titular el primer single de su segundo disco como Himno Generacional # 83. Himnos de estos o aspirantes a serlo hay millones y películas con las mismas intenciones otro tanto. ¿Alguien se acuerda de la generación X?. A Douglas Coupland ya solo lo deben de citar los Austrohungaros. Pues bien, alrededor de la X, se rodaron algunas películas más o menos lamentables: la yuppie Bocados de Realidad encumbró a Winona Rider a icono generacional y lo cierto es que yo lo único que recuerdo de la misma es a los impersonators que rehacían un temazo de los Violent Femmes y el detalle de subcultura coleccionista de Ben Stiller hacia una taza...¿de El Planeta De Los Simios?. La alternativaSolteros se suponía un reflejo de la era grunge y de esa solo queda en mi retina la imagen de una Bridget Fonda en plan ciclista urbana. La serie de angustias adolescente My So-Called Life de Clare Daniels y Jared Leto fue mucho más suculenta y sirvió como buen contrapeso a algún evento deportivo de carácter mundial...¡Y Juliana Hatfield salió en un episodio!.

Pero no era más que ficción. Slacker, aun siendo también una película, no excesivamente amena ni divertida, no imposta el aburrimiento de esos veinteañeros que no sabían qué hacer con su vida y terminaron fagocitados o reciclados en horrores que ya no escondían el haber sido fraguados en una firma publicitaria: JASP...”Son ventajas de la vida GTI”. sino que lo muestra en toda su crudeza. Lo que refleja Slacker es una comunidad de perdedores en la que uno duda de que los personajes solo sean caracteres de un guión y no se estén representado a sí mismos.

En 1991 Richard Linklater intenta resumir un día cualquiera en Austin, Texas, mediante una película coral que hace que los castings de Altman parezcan audiciones para un cuarteto de cuerda. Comienza con la llegada de un chaval a Austin. Se monta en un taxi y empieza a desvariar sobre extraterrestes y realidades paralelas. Cuando este se apea presencia un atropello y la cámara, que hasta ese momento seguía al que se suponía iba a ser el narrador de la historia decide seguir a otro personaje, el autor del atropello. Ningún personaje tiene mayor peso específico que cualquier otro en esta película. Simplemente el director deja que al cámara siga a un personaje y cuando se aburre de ese sujeto lo cambia por otro que este en su campo de visión. De esta manera Linklater abarca un amplio espectro de micro-historias y diálogos en los que están presentes muchos de los temas que obsesionan a buena parte de los “nerds” blancos y veinteañeros que pululan por la cinta: Conspiraciones, el asesinato de Kennedy, la masacre de Observatorio de la Universidad de Texas, el indie (reflejado en la actuación de un grupo, en el ligar invitando a unas pitiquis a “un bolo de mi banda”, en el que una canción de Daniel Johnston esté en su banda sonora y en el que las pintas de casi todos los personajes hacen pensar en Chappel Hill, Olympia, las Riot Girrrls...), los medios de comunicación, la obsesión por la televisión, por la grabación de imágenes, la amenaza atómica, la fijación por Madonna...

Es Austin una ciudad universitaria y Linklater parece haber escogido a los actores entre los mayores perdedores del campus, entre eternos post-graduados en Folkclore Ucraniano y profesores que sobreviven son su salud mental ya algo trastocada. Gente que sobrevive en los márgenes de sociedad sin mayor interés por fomar parte del sistema Curiosa es la escena del profesor que al llegar a casa se encuentra con un ladrón con el que inmediatamente simpatiza y al que cuentas sus batallitas como brigadista en España en la guerra civil.

Leo en Internet que los “Slackers” son considerados los herederos de los Beatnicks y de los primeros Hippies, que en el campus de Austin hay una verdadera subcultura de eternos estudiantes, profesores excéntricos e intelectuales empleados en trabajos basura. Que su oposición al sistema no solo se manifiesta a través de su negativa a integrarse en el tejido capitalista americano, sino también al abrazar el pop, no solo en su acepción musical, y las subculturas antes nombradas, como el conspìracionismo.

Por cierto, ese final, en el que tiran la camara de Super-8 a un lago...¿no hubiera molado muchísimo acompañado del Secret Picnic Spot de los Beat Happening?.
Es Slacker una peli que disfrutarán a tope los sociologos con gafas de pasta y quellos que siempre están dispuestos a dejarse los ojos ante películas, cuando menos, insólitas.

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1 comentario

señor botibol -

joe Jesus Miguel, tengo que confesar que ya me he hecho fan de este blog, la frase " en el ligar invitando a unas pitiquis a “un bolo de mi banda”" y este articulo de la de slackers han hecho mucho por ello.
¡Que verano aquel en el que echaron es mi vida!.
Yo también estoy con el Linklater, ayer me vi la de dazed and confused, que es como slackers pero mas mainstream, y es muy rara porque al ser los personajes mas tipo cliché-el futbolista, los nerds, la chica tímida, el zorrón- y tratados con el estilo del linklater, crea una especie de hiper-realismo un poco desconcertante.
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